Visor Fest demuestra que la música también puede vivirse sin correr

NEWS2026 - REVIEWS

9/27/20265 min leer

Son las diez y media de la noche del viernes y en La Marina Norte de Valencia nadie mira el móvil buscando el horario del siguiente concierto. No hace falta. Aquí solo hay un escenario, y eso significa algo que en la mayoría de festivales se ha vuelto casi extraño, la certeza de que cuando termina una banda, no tienes que decidir entre perderte el final de un concierto o el principio de otro. La gente se mueve despacio entre la zona de barras y las primeras filas, con esa calma de quien sabe que tiene toda la noche por delante y ningún motivo para correr. Es viernes 25 de septiembre, y el Visor Fest acaba de arrancar su sexta edición con la promesa de ser, otra vez, el antídoto contra la fatiga festivalera.

La jornada inaugural se abre a las 18:30 con Hoodoo Gurus, que entran calentando motores con su power pop australiano de toda la vida, un aperitivo perfecto para un público que todavía va llegando y se va acomodando poco a poco frente al escenario. Le sigue New Model Army a las 20:30, con esa densidad post-punk que lleva más de cuatro décadas sin perder un ápice de contundencia, y que empieza a marcar el tono más serio de la noche. Pero el verdadero punto de inflexión llega a las 22:30, cuando The Damned suben al escenario en plena celebración de sus 50 años de historia. Verlos en directo, con toda esa herencia punk todavía intacta, es asistir a una lección de resistencia, la de una banda que ayudó a inventar un género y que sigue defendiéndolo con la misma actitud desafiante de siempre.

Y entonces, pasada la medianoche, llega el momento que media Marina Norte llevaba semanas esperando. Ocean Colour Scene suben al escenario para revisar de arriba abajo Moseley Shoals, el disco que en 1996 los convirtió en una de las bandas insignia del britpop más terrenal. Simon Fowler lo había definido semanas antes como un repertorio con una carga emocional inmensa, y esa noche en Valencia queda claro que no exageraba. Entre el público hay quien corea cada verso de The Riverboat Song como si llevara treinta años ensayándolo, y probablemente sea así. Hay algo casi ceremonial en ver a una banda recorrer un disco entero exactamente treinta años después de haberlo grabado, y esa sensación se queda flotando en el aire mucho después de que suenen los últimos acordes.

Cuando se apagan las luces del escenario esa primera noche, el ambiente en La Marina Norte cambia de registro. Ya no queda la tensión de la expectativa, sino esa sensación tranquila de quien ha comprobado que las promesas del cartel se han cumplido. El sábado empieza a comentarse entre la gente que hace cola para salir, con esa mezcla de cansancio satisfecho y ganas de que llegue el segundo asalto. Porque si el viernes ha sido una lección de historia y resistencia, el sábado promete otra cosa, la constatación de que ese mismo legado sigue teniendo vigencia sobre un escenario.

El sábado 26 arranca de nuevo a las 18:30, esta vez con The Wannadies desplegando esa melodía sueca luminosa que hizo de You & Me Song un himno generacional, un contrapunto perfecto de ligereza antes de que la noche se vuelva más densa. A las 20:30 llega uno de los momentos más comentados de todo el cartel, Gene, ofreciendo lo que será su única actuación en toda España esta temporada. No hay segunda oportunidad, y eso se nota en la manera en que el público se apretuja contra el escenario, consciente de estar viviendo algo que no va a repetirse en ningún otro sitio del país.

Pero el verdadero clímax de la noche empieza a las 22:30, cuando Ride toman el escenario con Mark Gardener y Andy Bell al frente, este último a punto de reencontrarse con los hermanos Gallagher en la gira de reunión de Oasis. El shoegaze de Oxford suena sólido, envolvente, con esos muros de distorsión melódica que definieron el género en los noventa, y el repertorio se cierra con Seagull y Chelsea Girl, dos clásicos que sirven de puente perfecto hacia lo que viene después.

Porque lo que viene después son Manic Street Preachers, y desde el primer segundo queda claro que no han venido a hacer preliminares. La banda galesa ataca directamente con Motorcycle Emptiness, uno de sus grandes clásicos, y a partir de ahí no suelta el pulso en ningún momento. James Dean Bradfield se mueve por el escenario con un estado de forma excepcional, y el repertorio va desgranando tanto la épica más luminosa del grupo como sus rincones más oscuros, incluyendo Die in the Summertime, única representación de The Holy Bible, ese disco que sigue siendo testimonio de la crisis personal de Richey Edwards. Cuando suena You Love Us, con una imagen del propio Richey proyectada en pantalla, el ambiente se vuelve casi solemne, un recordatorio de que detrás de la épica de esta banda siempre ha habido una historia de pérdida que nunca han querido esconder.

El festival se despide con If You Tolerate This Your Children Will Be Next, un himno que suena hoy tan urgente como cuando se publicó, y que parece resumir en tres minutos y medio todo lo que ha sido esta edición del Visor Fest, memoria, resistencia y una comunidad de gente que ha elegido vivir la música sin prisas, sin agobios y sin renunciar a nada. Cuando se apagan definitivamente las luces de La Marina Norte, queda claro que el festival no necesita más nombres ni más escenarios para justificar su existencia. Le basta con hacer las cosas bien, un concierto detrás de otro, sin solapamientos y sin artificios, y dejar que sea la música la que se encargue de todo lo demás.

🎤 Visor Fest 2026, con Hoodoo Gurus, New Model Army, The Damned, Ocean Colour Scene, The Wannadies, Gene, Ride y Manic Street Preachers
📅 25 y 26 de septiembre de 2026
📍 La Marina Norte, Valencia
🪶 Redacción: Carolina Darrigo
📌 Organiza Visor Fest

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